Los dueños de cada una de la R mayúsculas que rigen y dirigen (formalmente) la política en España tienen el mismo problema y coinciden en la misma decisión para afrontarlo : están en sus horas más bajas, no cuentan con el aprecio de los más de los suyos, sufren cada día los ataques y críticas de los medios de comunicación, ven como los sondeos de opinión coinciden una y otra vez en suspenderles en valora ion ciudadana, y se enfrentan a las peticiones de renuncia y abdicación como posibles fórmulas para ayudar a la recuperación de España. Son tres R que deberían buscar y encontrar la forma y maneras de sumar sus voluntades y posiciones en el organigrama político para ayudar al país y no para limitarse a pensar y actuar en razón de sus propios y particulares intereses.