José Manuel Pazos

Es un riesgo, no un pronóstico

Ya tenemos la resolución de la Reserva Federal y el Banco Central Europeo de mayo. Los norteamericanos, que van por delante, empoiezan a arriesgar, mientras que los europeos esperan. Ahora vienen semanas de tránsito, pero no confie en oír hablar de recortes.

¿Hacia dónde vamos?

La demoscopia es la base de la sociología que mediante encuestas estudia las orientaciones de la opinión pública. Tiene su parte más conocida en la política, pero tmbién tiene su versión económica, y ¡ojo!, porque puede estar confundiéndonos.

Además de las elecciones regionales y municipales españolas, otros dos importantes procesos electorales tendrán lugar en mayo. Turquía celebra presidenciales y parlamentarias y Grecia legislativas. En ningún caso el resultado está claro, pero ambas tendrán consecuencias que hay que considerar.

Es pronto para extrapolar
En las últimas semanas se están publicado datos que apuntan a un descenso del crecimiento económico, bien es ciero que más en Estados Unidos que en Europa. Sin embargo, la moderación de la inflación no es tan evidente como pudiera parecer. Estamos en la fase inicial de un nuevo periodo en el que una singular confluencia de datos de inflación, crecimiento y eventos, están cambiando la psicología del mercado.
Tranquilos en Alicante
Periódicamente el papel del dólar, líder indiscutible como papel de pago y reserva, se ve cuestionado. Es probable que estemos en uin momento en que la razones sean más que nunca antes, pero su estatus sigue intacto. La dominancia del dólar en el mundo es siempre un debate de interés que reverdece cuanto se le da ocasión.
10 días y 15 años
La naturaleza de esta crisis financiera reviste características que la alejan de la del 2008. Entonces fue de solvencia, hoy es de liquidez y confianza. Rambién tendrá consecuencias, pero de otro tipo
Desconcierto

El ajuste monetario no genera impactos inmediato y podemos estar ante un error de cálculo de economistas y mercados. Nos irán mejor si las economías se debilitan ahora. Lo destacaba The Economist la semana pasada. Los tipos de interés en las 58 economías que representan el 90% del PIB mundial estaban de promedio en el primer trimestre de 2021 en el 2,6%. En el último de 2022 habían saltado hasta el 7,1%. Su nivel de deuda había pasado a representar el 342% de su PIB desde el 320% antes de la pandemia.

Ajuste, ¿pero hasta cuándo?

El arranque del año ha venido dominado por el optimismo sobre la evolución de los precios y por las mejoras de las expectativas de crecimiento, Sn embargo, los mercado se encuentran ahora en un periodo de ajustes de esas expectativas. Y así lo están reflejando las cotizaciones. Veamos hasta donde puede durar este ajuste.

Policrisis

¿Qué es lo que nos hace percibir que estamos ante un fenómeno de policrisis o permacrisis y que esta idea esté arraigando? Acuñamos conceptos que no habíamos utilizado y que llevan a preguntarnos si se trata simplemente de referir situaciones que la casualidad ha querido que fuesen coincidentes, o estamos ante cambios más profundos que nos advierten de que el mundo está ante retos que cuestionan la forma de vida de las últimas generaciones.

Es de lo pior

Supuestamente cerca de la fase final los bancos centrales mezclan compromisos con intenciones. Los compromisos han de cumplirlos, las intenciones, esas, hay que descubrirlas.

Continúan los bancos centrales del mundo desarrollado desplegando su proceso de endurecimiento de la política monetaria. Aunque lo hacen tratando de ajustar, y a su vez ajustarse, a las expectativas inmediatas de los mercados para así mantenerlos alejados de consecuencias indeseadas, no son capaces de alinear las diferentes expectativas que conviven a medio plazo. Es más, se consolidan las divergencias.

Janet Yellen, secretaria del Tesoro.
Janet Yellen, secretaria del Tesoro.

Los bancos centrales de Estados Unidos y de la Eurozona erraron en interpretar la evolución de la inflación hace seis meses, volverán a elevar los tipos esta semana pero el entorno es ahora muy diferente. La secretaria del Tesoro norteamericana, Janet Yellen, ha anunciado que se ha alcanzado el nivel máximo de deuda autorizado por el Congreso, lo que obligará a tomar drásticas medidas,

 
Ya están aquí...

La serie reciente de datos que hemos conocido apunta a que la Reserva Federal va a detenerse en su subida de tipos después de la próxima reunión que tendrá lugar en febrero. A partir de entonces dejará que sea el mercado laboral el que determine cuando llegará el momento para empezar a recortarlos.

Inflación, empleo y dólar

Parece que fue hace mucho, pero no. La preocupación estuvo, durante muchos años, en el riesgo de deflación. Conforme aumentaba el nivel de deuda a golpe de medidas contra la Gran Recesión y la pandemia, se advertía con razón, que la sola posibilidad de que se pudiese registrar una fuerte corrección en los mercados de activos podía colocar a la economía mundial en una situación crítica.

Alineados unos y otros no

Cuando el BCE publicó en diciembre sus expectativas de inflación para 2023, que cifró en una media anual del 6,3%, en su pronóstico consideraba un precio del gas promedio en el año de 124€/MWh. La referencia holandesa TTF retrocedía la semana pasada cerca de un 10% hasta los 70€/MWh. Algo similar ocurre con la hipótesis de los precios del petróleo.

Sesgos y sorpresas

Después de la última dosis de alzas de tipos despachada por los bancos centrales, discursos y proyecciones incluidas, unos escenarios pierden puntos y otros los ganan. Que han moderado su paso es evidente, como también lo es que han endurecido su discurso, pero cuando has perdido credibilidad, recuperarla no es cuestión que se resuelva en dos días, de modo que los mercados no van a volver rápidamente a colocarse a rebufo.

Difícil por insensato

Las piezas que se nos sirven para configurar el puzle empiezan a ser más difíciles de encajar. Es lo propio de la fase final del montaje. Nos han inducido a pensar que las economías desarrolladas se moderarán lo suficiente como para que la inflación de demanda responda a tipos de interés más altos, y a que la que proviene de la oferta se irá diluyendo al tiempo que lo hacen las disrupciones de las cadenas de suministro. Como capa final, el efecto base.

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