Weber se posiciona contra Von der Leyen y ajusta cuentas pendientes con Sánchez. Las elecciones generales en Alemania, tras la ruptura del gobierno de coalición de Olaf Scholz, que se celebrarán en febrero de 2025 y en las que la derecha de la CDU piensa obtener la victoria y el gobierno federal es otra de las malas noticias para Pedro Sánchez y la izquierda española y continental. Un nuevo bloque político se está formando en Europa en el que la confluencia de la derecha tradicional con la nueva derecha más dura y radical frente a temas como la inmigración o el calentamiento global va a definir el papel europeo en el mundo global.
Para añadir más leña al fuego, el demócrata Joe Biden ha dado un paso más antes de abandonar La Casa Blanca, permitir al presidente ucraniano utilizar los misiles norteamericanos de largo alcance para atacar a Rusia dentro de su propio territorio, un cambio que puede llevar a que Vladimir Putin autorice el empleo de bombas atómicas de baja intensidad en Ucrania, que afectarían a todo el Continente y llevarían a pasar la línea roja que delimita una guerra convencional, como la que se lleva produciendo en Ucrania desde hace mil días, a una guerra nuclear de efectos incontrolables.
Lo que era una guerra civil camuflada en 2022 y que se convirtió en un conflicto entre Rusia y la OTAN va camino de extender sus efectos a nivel mundial, ya que parece muy difícil que Putin y sus aliados, no utilicen todas las armas disponibles - incluidas las atómicas - para lograr una victoria que consolide el nuevo mapa en Centroeuropa. Alemania, de nuevo está en el centro de nuestro inmediato futuro. Eso explica la increíble posición del presidente norteamericano cuando apenas faltan dos meses para que abandone el cargo, y la llamada de Scholz a Putin, de cuyo contenido ninguno de los dos ha dicho nada.
Si Weber consigue que los conservadores del resto de los países impidan el nombramiento de Teresa Ribera o le impongan condiciones que se remitan a los tribunales españoles, Feijóo habrá logrado una victoria personal y se habrá acercado más al palacio de La Moncloa, y España estará más débil y desunida frente al resto de los países.