El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, se estrechan la mano cerca del primer ministro húngaro, Viktor Orban, y el primer ministro eslovaco, Robert Fico, el día de una cumbre de la Unión Europea en Bruselas, Bélgica, el 20 de marzo de 2025
Ampliar
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, se estrechan la mano cerca del primer ministro húngaro, Viktor Orban, y el primer ministro eslovaco, Robert Fico, el día de una cumbre de la Unión Europea en Bruselas, Bélgica, el 20 de marzo de 2025

La hora de la verdad

viernes 04 de abril de 2025, 06:13h

google+

linkedin

Comentar

Imprimir

Enviar

Llega la hora de la verdad y cada dirigente político se tiene que retratar. Sobre la mesa, el futuro más inmediato de la Unión Europea. Sin duda, los intereses de pertenecer a este gran club económico son evidentes. Es famosa la frase que define a la UE como un gigante económico, pero un enano político. Cada uno, según los países, sus circunstancias y las ambiciones y categoría de sus dirigentes. Los planteamientos ideológicos pueden influir, pero en la realidad, la mayoría demuestran que dan prioridad a sus cuestiones personales, partidistas y electoralistas.

La Unión se resiente desde hace tiempo por la costura del dirigente húngaro Viktor Orban y del eslovaco Robert Fico, populistas que buscan mantener el apoyo de unos ciudadanos que en su gran mayoría están bastante defraudados por el incumplimiento de las expectativas sobredimensionadas que se habían creado sore los beneficios de pertenecer al club europeo.

Es oportuno recordar que en su día su mayor preocupación fue pertenecer a la OTAN frente a la amenaza rusa, tras la trágica experiencia bajo la Unión Soviética.

Curiosamente, Putin ha logrado cambiar las opiniones de buena parte de los húngaros y eslovacos y mantiene sus injerencias en el resto de los países europeos para desestabilizarlos todo lo que pueda. Está en guerra cibernética y propagandística con ellos desde 2014. No trata de que los pocos comunistas que quedan mejoren, su estrategia se centra en el crecimiento de los partidos de extrema derecha que, además, se han subido a la ola arrolladora de Donald Trump y su supuesto idilio con Putin.

Un rompecabezas complicado que amenaza con romper la unidad europea si sus dirigentes y sus ciudadanos no espabilan y asumen la gravedad de la situación y el gran cambio que supone tener que asimilar los compromisos de su propia defensa que hasta ahora corrían, en gran medida, a cargo de Estados Unidos.

Unos compromisos que no se reducen a miles de millones de euros en armamento, se trata de vidas, conciencia y cultura de seguridad y defensa recuperando principios y valores. Putin amenaza a sus vecinos en el norte de Europa y en el sur pretende desestabilizar el norte de África para lograr salida al Atlántico.

Es absurdo que Pedro Sánchez y Giorgia Meloni quieran cambiar las palabras para justificar unas decisiones políticas sobre seguridad y defensa que no son populares pero que son necesarias. Los ciudadanos tienen todo el derecho a que sus dirigentes les hablen claro y no les consideren un simple voto que hay que mantener para seguir en el poder. Sin olvidar la rémora que suponen los socios de extrema izquierda e independentistas.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios