La Unión se resiente desde hace tiempo por la costura del dirigente húngaro Viktor Orban y del eslovaco Robert Fico, populistas que buscan mantener el apoyo de unos ciudadanos que en su gran mayoría están bastante defraudados por el incumplimiento de las expectativas sobredimensionadas que se habían creado sore los beneficios de pertenecer al club europeo.
Es oportuno recordar que en su día su mayor preocupación fue pertenecer a la OTAN frente a la amenaza rusa, tras la trágica experiencia bajo la Unión Soviética.
Curiosamente, Putin ha logrado cambiar las opiniones de buena parte de los húngaros y eslovacos y mantiene sus injerencias en el resto de los países europeos para desestabilizarlos todo lo que pueda. Está en guerra cibernética y propagandística con ellos desde 2014. No trata de que los pocos comunistas que quedan mejoren, su estrategia se centra en el crecimiento de los partidos de extrema derecha que, además, se han subido a la ola arrolladora de Donald Trump y su supuesto idilio con Putin.
Un rompecabezas complicado que amenaza con romper la unidad europea si sus dirigentes y sus ciudadanos no espabilan y asumen la gravedad de la situación y el gran cambio que supone tener que asimilar los compromisos de su propia defensa que hasta ahora corrían, en gran medida, a cargo de Estados Unidos.
Unos compromisos que no se reducen a miles de millones de euros en armamento, se trata de vidas, conciencia y cultura de seguridad y defensa recuperando principios y valores. Putin amenaza a sus vecinos en el norte de Europa y en el sur pretende desestabilizar el norte de África para lograr salida al Atlántico.
Es absurdo que Pedro Sánchez y Giorgia Meloni quieran cambiar las palabras para justificar unas decisiones políticas sobre seguridad y defensa que no son populares pero que son necesarias. Los ciudadanos tienen todo el derecho a que sus dirigentes les hablen claro y no les consideren un simple voto que hay que mantener para seguir en el poder. Sin olvidar la rémora que suponen los socios de extrema izquierda e independentistas.